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Salmón marinado



El salmón es uno de mis pescados favoritos por su sabor, textura y por ser rico en Omega-3, un aceite muy beneficioso para el cuerpo, pues reduce y previene el colesterol así como las enfermedades cardiovasculares. Suelo consumirlo en una ensalada con diferentes tipos de lechuga, canónigos, queso, un poquito de aceite, una pizquita de pimienta y vinagre balsámico; en canapés y tostadas con margarina o queso para untar y pizzas, junto con surimí (palitos de mar) y atún.

Este verano, la madre de una de mis mejores amigas nos preparó un salmón marinado. No hace falta que os diga que estaba riquísimo; tenía un sabor muy interesante.

He estado buscando la receta por Internet y me he llevado un chasco. Mi idea era utilizar en la elaboración el salmón ahumado que venden en bolsitas en los supermercados pero, en mi búsqueda, he reparado que el "marinado" se presenta como una alternativa al "ahumado".

Básicamente, se necesita un pescado fresco, azúcar, sal y eneldo (en algunas recetas, se añade el limón y algún que otro ingrediente más como variante), y cuesta varios días prepararlo convenientemente.

Después de todo el rollo que os he soltado, os planteo mi duda culinaria:

¿Marino el salmón fresco o me embarco en la tarea de "customizar" la receta y cocino con un salmón ahumado?






Feliz año nuevo!!!!


Mis planes de pasar la última noche del año en compañía de mi gato, en casa, tranquila... se fueron al traste.

Odio tener que salir en nochevieja por obligación; arreglarme más de la cuenta y pagar un dineral por entrar al mismo pub donde todos los fines de semana el acceso es libre.

Cuando pensé que conseguiría mi propósito de escabullirme del agobio del "31D", sonó el teléfono de casa:

- Rosaaaaaaa!!!! prepara tu tarta de zanahorias!!!! hay fiesta en casa de "X".

- Bueno... no sé... no me encuentro bien.

- Rosa, a las 21:30 pasó a por ti. A esa hora, tu tarta y tú me esperáis en la calle!

- De acuerdo, iré.

Colgué el teléfono pensando en que mi amiga no me había dado opción a pensarlo. Me conoce bien.

Así fue como acabé en la casa de su amigo, comiendo jamoncito y gambitas y bebiendo una mistela casera riquísima.

El resto de la noche, predecible: uvas, cava, fotos para el recuerdo y, finalmente, el pub con aire estancado y soporífero y gente pasada de copas.

El año que viene, con un poco de suerte, espero escapar de la nochevieja al uso.


FELIZ 2009 A TOD@S!!!!!

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